Fuente: G&M Difusión.
El Alcalde de Écija, Juan Wic, acompañado de la
Delegada de Urbanismo y Medio Ambiente, Elena Palacio, y de la
Diputada de Innovación y Turismo, Matilde Marín
Luque, visitaron la Vía Verde de La Campiña, tras
las obras que se han llevado a cabo en la misma para adecentarla
y convertirla en zona para el paseo y el disfrute de los ciudadanos.
El plazo de ejecución de los trabajos ha sido de 20 meses.
Las obras, ejecutadas por la empresa Postigo Obras y servicios
comenzaron en agosto de 2007 y está previsto que finalicen
a finales de este mes de febrero, el presupuesto total asciende
a 2.498.193 €.
Antecedentes
En Abril de 1999 se presentó a la Mancomunidad de Municipios
de la Comarca de Écija, por parte de la Fundación
de los Ferrocarriles Españoles, el Estudio de Factibilidad
del Acondicionamiento del trazado del ferrocarril Marchena –
El Garabato para su uso como Vía Verde, paso previo indispensable
para acometer este Proyecto de Ejecución de la Vía
Verde de La Campiña.
La actuación general ha consistido en el acondicionamiento
de la plataforma existente, dotándola de la sección
tipo elegida para este Vía Verde, consistente en una calzada
de 4 metros de anchura, asentada sobre una capa de zahorra artificial
debidamente compactada, en la que se distinguen dos zonas diferentes:
una de 2,5 m. de anchura, para uso ciclista, con doble tratamiento
superficial asfáltico y capa de rodadura con lechada bituminosa
o emulsión sintética coloreada; y otra zona de 1,5
metros que se trata superficialmente mediante una capa de finos,
destinada al uso peatonal y eventualmente uso ecuestre.
El proyecto
La “Vía Verde de La Campiña”, es un
bonito proyecto medioambiental que rescata las antiguas vías
del tren, ya en desuso, uniendo Córdoba y Marchena pasando
por localidades como La Carlota, La Luisiana y Fuentes de Andalucía.
Écija también es una de las ciudades por las que
discurre la vía verde, de echo es la que mayor número
de kilómetros acoge, un total de veintiocho con una anchura
de 4 metros en tramos rurales, 3 metros en la variante paralela
a la carretera al polígono de La Campiña, y 1,5
por sentido en la travesía urbana de Écija.
La vía será accesible a todas las personas, de todas
las edades, ya que su recorrido se puede realizar a pié,
en bicicleta, a caballo, e incluso, está habilitado para
minusválidos.
Concretamente el proyecto se desarrolla sobre el trazado del ferrocarril
Marchena-Valchillón, cuyo servicio finalizó en 1970,
y está construida sobre una plataforma con una franja de
zahora compactada.
Dispone de numerosos accesos a la misma, se permite la incorporación
y salida de los usuarios, conectados además con los viales
de la red pública de carreteras, estaciones de ferrocarril
o con pistas rurales de libre tránsito.
La vía cuenta también con un equipamiento adecuado
y con una serie de servicios complementarios que facilitan a los
visitantes el libre tránsito, y la accesibilidad a los
parajes naturales del entorno. Así cuenta con dos áreas
de descanso, paneles interpretativos y accesos señalizados
hasta los puntos de interés más cercanos. En concreto,
las áreas de descanso del tramo construido, ya transitable,
se sitúan en Guadal cazar y en las Pinedas, en La Carlota,
aunque se prevé su extensión durante la construcción
del tramo sevillano.
El tramo ecijano
Entre otros tramos de la misma, aún se está ejecutando
el tramo ecijano a cargo del Consorcio Vía Verde-La Campiña;
al igual que en el resto de tramos correspondientes a la provincia
de Sevilla, aunque el tramo cordobés ya es practicable.
En total, 28 kilómetros de vía, en unas obras financiadas
al cien por cien por el Ministerio de Medioambiente. Una vez finalizadas
las mismas, supondrán un reclamo turístico más
para Écija, que en breve se incluirá en la Guía
Verde editada por la Fundación de Ferrocarriles Españoles,
de RENFE.
Hábitat Natural
A lo largo de la vía se puede apreciar la vegetación
de ribera en los cursos fluviales de ríos y arroyos como
el Guadajoz, la Marota o el Guadalmazán, que aportan mayor
valor al itinerario de paisajes que recorre la misma. Se destaca
así el Corredor Verde del Guadalmazán, una basa
importante para la biodiversidad de la zona, principalmente para
el amplio espacio agrícola. También los bosques
isla, testigos del cambio de vegetación natural de la región,
relegada en la actualidad a manchas de monte mediterráneo.
La plataforma se ha dotado de la adecuada vegetación consiguiendo
el embellecimiento de los tramos, la creación de zonas
umbrías, la protección de taludes, y la creación
de barreras vegetales para impedir el paso o la vista.
Esta vegetación se ha elegido teniendo en cuenta una serie
de criterios entre ellos conseguir la menor competencia posible
con los cultivos adyacentes, para garantizar su supervivencia
frente a las agresiones de los intereses particulares colindantes,
disponer especies y variedades adaptadas a medios xerófilos
(ecosistema mediterráneo); con la excepción de las
áreas de descanso que se dedicarán a zonas ajardinadas
y arbolado de crecimiento rápido, la introducción
en los márgenes de la plataforma de arbolado de forma lineal
alternando espacies perennifolias y caducifolias, preferentemente
con predominio de éstas últimas para garantizar
la insolación en invierno o la implantación de matorral
tiene lugar de forma general sobre los taludes, como medida preventiva
contra la erosión.
Las especies elegidas han sido arbustos como el lentisco, Retama,
Lavanda, Gayumba, Romero y Adelfa y árboles como el Pino
carrasco, la Encina, el Algarrobo, la Mimosa, la Morera blanca,
el Acebuche, la Melia, el Almez, el Álamo, el Chopo, el
Fresno y el Sauce.
La fauna también encuentra un lugar especial para su desarrollo
y alimentación, principalmente en el tramo de La Campiña.
Con garzas reales, garcillas, ánades real, martín
pescador... y muchos mamíferos más como la nutria,
que habitan en los bosques de ribera; y con la tradicional perdiz
o el conejo, cercanos al olivar, donde también en muchos
casos se puede ver al alcaraván.
Aunque si algo puede sorprender a los visitantes son las colonias
de cernícalos que moran en los cortijos abandonados, parte
del rico patrimonio de la tierra y un tesoro aún por redescubrir.
Por último, destacar al visitante lugares emblemáticos
aunque distantes, que forman la vista de este hermoso paraje como
son el Castillo de Almodóvar o la falda de Sierra Morena.
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